Harry Potter es una colección de novelas creadas por la escritora J.K. Rowling, que ha tenido un gran éxito a nivel mundial. El argumento (por si no te la has leído) es sobre un niño mago que vive con sus tíos no mágicos a causa de la muerte de sus padres, pero cuya vida cambiará para siempre al recibir una invitación a un colegio de magia, llamado Hogwarts. Más allá de la historia y los ambientes que, la verdad, están muy bien desarrollados y pensados, está la magia. Así es, si vas a crear una novela fantástica, con elementos propios de historias de hechiceros, es importante que la magia, que es la base de toda la historia, esté muy bien pensada. Y hay que reconocer que J.K. Rowling lo logra a la perfección. Pero ¿por qué?; ¿cómo ha creado los hechizos?

Como seguramente muchos de vosotros tengáis esta misma pregunta, vamos a aclarar su origen. La mayoría de los hechizos están basados en el inglés, latín y griego. Esto es curioso, ya que las dos últimas se consideran “lenguas muertas”, debido a que ya no se usan. Pero todo esto tiene un motivo; y es que se considera que los magos tienen costumbres muy arcaicas y tradicionales para ciertas cosas, por lo que es lógico que usen idiomas antiguos. Tomemos como ejemplo el que posiblemente sea el hechizo más icónico de todos debido a que es el favorito de Harry: “Expelliarmus”. Esta palabra está formada por dos palabras latinas: expellere (desarmar) y armus (arma). Tiene todo el sentido del mundo, un hechizo para quitar una varita viene de desarmar, dado que ellos consideran las varitas como armas. Veamos más ejemplos. Otros hechizos bastante usados, aunque no tan populares, son “lumos” y “nox”. Estos son los hechizos que producen luz y apagan esa misma luz, respectivamente. “Lumos” proviene de lumen (luz). Nox no ha cambiado nada y en latín se dice igual, nox. Pero esta no significa oscuridad, como probablemente estés pensando, sino que significa noche. Y podríamos decir unos cuantos más, como “petrificus totalus” (petra → piedra, ficus → hacer, y totalus → total. O sea, hacer totalmente piedra) o expecto patronum (expecto → espero, patronus → protector. O sea, espero protector). Se ve a simple vista que todas están bien pensadas y tienen un por qué. Pero ¿todas las palabras vienen del latín?

Ilustración por EMMA OLIVADOTI (2ºB ESO)

Pues mira, es curioso. Si te fijas en palabras que no son hechizos, como el espejo de Oesed, parece que no siguen el mismo patrón. ¿De dónde sale “oesed”? O en caso de que lo hayáis visto en inglés, ¿de dónde sale “erised”? Las dos comparten la misma mecánica. Y la vamos a averiguar de una manera divertida. Si tienes un espejo cerca, te animo a escribir esta palabra (en mayúscula a ser posible) en un papel, ponerla enfrente de él y leer que pone en el reflejo (letra a letra, que te van a aparecer al revés). Seguro que al decir esto más de uno se ha imaginado por qué hacemos esto. Sí, ambas palabras escritas al revés son deseo y desire (lo mismo pero en inglés). O sea que lo que ha hecho aquí la autora no es coger raíces de otras palabras, sino que simplemente ha invertido su orden.

Si te paras a pensarlo, somos los que más probabilidades tenemos de coger estos significados, porque nuestra lengua es romance y proviene del latín, así que para nosotros los hechizos son casi iguales a la palabra normal. Es cierto que viendo los ejemplos de arriba puede no parecer tan obvio, pero ¿qué me decís de “incendio”, bombarda”, descendo” o confundus”? ¿No son un poco más obvios?

Esto de por sí ya es interesante, pero es que claro, si le das un par de vueltas, te das cuenta de que tú también puedes crear cualquier hechizo inventado si sabes un poco de latín. ¡Y puede que hasta exista!


Texto por DIEGO DEZA (4ºB ESO)
Ilustración por EMMA OLIVADOTI (2ºD ESO)

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