A día de hoy, los mortales caminan con la mirada perdida hacia abajo, esclavos de diminutos dispositivos que brillan, pero no iluminan. Caminan encorvados, atrapados en la inmediatez, mientras el manto que se cierne sobre ellos espera deseoso que le devuelvan el abrazo.

Sin embargo, no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que los humanos miraban hacia arriba, hacia las estrellas, y soñaban. Pedían deseos a los astros, memorizaban sus danzas celestes e incluso se atrevían a preguntarse por qué estaban allí.

Éramos alabadas, destinadas a guiar los pasos de los marineros o a predecir el futuro y catástrofes naturales. Para otros, éramos almas castigadas por los dioses, movidas por las tentaciones y envidia. No obstante, os daré un consejo: nunca os creáis las palabras de quien os cuenta la historia. Está escrita por aquellos que resultaron vencedores o, simplemente, quienes ostentan el poder. Pocas veces se habla de las víctimas, de sus lágrimas y sus gritos por compasión, cayendo en el olvido como estamos cayendo hoy en día las estrellas.

Ilustración por EMMA OLIVADOTI (2ºD ESO)

Sin embargo, la vida comenzó a acelerarse y el tiempo a escaparse de nuestras manos. Los años fueron pasando, creándose una sociedad en la que ya nadie tenía tiempo para sentarse y observar el manto celeste. Y, poco a poco, esas historias sobre las estrellas se fueron perdiendo, cayendo en las garras inmutables del olvido.

¿Las historias en las que éramos luchadores, dejándonos la piel y sangre en el campo de batalla?  Olvidada. ¿Dos hermanos que se buscaron más allá del velo inmutable de la muerte? Silenciados. ¿Un hombre separado de su familia por dos décadas, intentando volver a su patria? También él duerme en el olvido.

Y por ello, queridos, os ruego que miréis al cielo. Dejaos abrazar por el magnífico manto que se alza ante vosotros. Permitíos sentir, soñar con nuestras historias, dad rienda suelta a vuestra imaginación. Cerrad los ojos y soñad con nosotras, recordad lo que fuimos y lo que sois. Y, sobre todo, nunca olvidéis quiénes sois de verdad.


Texto por IRENE CALVO (2ºB BACH)
Ilustración por EMMA OLIVADOTI (2ºB ESO)

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