La muerte de una sonrisa
se funde con el alcohol,
mientras una fría brisa
congela el corazón.

La muerte de un poeta,
una noche en un bar.
Con la cerveza como testigo,
juró no más soñar.

Un esperpento fue su vida,
oh, lo que pudo ser.
Pero a cada calada, la vida se le iba,
y acabó siendo un simple soñador.

Cada trago le devuelve su niñez
La ilusión se puede sentir
pero el espejo le recuerda su vejez,
y a su alma vuelve a herir.

La estrella que brillaba,
que brillaba con fulgor,
vio cómo se apagaba
con una triste canción.

Pareces cansado,
deja de escribir.
No es más que tu pasado,
de lo que no dejas de huir. 

En una jaula encerrado,
Muerto, sin pasión.
Viejo poeta estás cansado,
y no ha salido ni el Sol.

Ilustración por JIMENA PEDRERO (2ºB ESO)

Texto de ESPERANZA PÉREZ (2ºB BACH)
Ilustración de JIMENA PEDRERO (2ºB ESO)

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