Pienso, luego existo.
Y mi piel se eriza,
con un viento frío
mientras el recuerdo, ya ceniza,
resuena en eco sombrío.
Y mis ojos se enjugan,
de lágrimas derrochadas,
mientras que las voces articulan,
palabras ya olvidadas.
Y mi vida se agita,
cuando sangro en este papel,
mientras mi corazón palpita,
derrochando palabras del ayer
Corazón de poeta,
alma condenada a escribir,
sangrando dolores en papel,
intentando al poema sobrevivir.
Pienso, y siento
y siento y no puedo pensar
y siento y escribo
y escribo pudiendo mi alma descansar.
Escribo, luego existo.

Texto e ilustración por ESPERANZA PÉREZ (1ºBACH B)






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