Un puente hacia Terabithia es la historia de dos niños, Jess Aarons y Leslie Burke, que crean un mundo imaginario llamado Terabithia. Este reino mágico, escondido en el bosque, se convierte en un escape de las presiones de la vida cotidiana, un espacio donde pueden ser ellos mismos, sin miedo al juicio ni al rechazo. Jess, que al principio se siente atrapado por su entorno, y Leslie, una niña que irradia creatividad y libertad, se complementan. Juntos, enfrentan a los «monstruos» de su imaginación, que representan los miedos y las luchas del mundo real, como el acoso escolar, la soledad, y las expectativas familiares. Sin embargo, la historia da un giro devastador cuando Leslie muere en un accidente. Este acontecimiento obliga a Jess a confrontar la realidad de la pérdida, el duelo y la fragilidad de la vida.

Resumen de la trama (contiene spoilers)

Lo que más resuena de Un puente hacia Terabithia es la forma en que aborda el dolor, la pérdida y el poder de la imaginación para trascender la realidad. La vida está llena de desafíos y sufrimiento, pero dentro de cada uno de nosotros existe un espacio interno donde podemos encontrar refugio y crecimiento. Terabithia es exactamente eso: un refugio, un lugar que no está en el mundo físico, sino en la mente y el corazón de los personajes, donde la imaginación les permite procesar la realidad de formas que el mundo cotidiano no permite.
Jess y Leslie nos muestran que los verdaderos «monstruos» que enfrentamos no son los de fantasía, sino los miedos, las inseguridades y las expectativas que la sociedad impone sobre nosotros. En Terabithia, ambos se permiten ser vulnerables y auténticos, y es ahí donde surge la magia. La relación entre Jess y Leslie es un recordatorio poderoso de lo que significa la conexión humana. Las personas llegan a nuestra vida para enseñarnos algo, para transformarnos. Leslie es ese catalizador en la vida de Jess: le enseña a ser valiente, a usar su imaginación no sólo como un escape, sino como una herramienta para interpretar el mundo con más profundidad y empatía.

El dolor como maestro

La muerte de Leslie, aunque trágica, trae con ella un simbolismo muy interesante. Desde un principio, Leslie decretó que la única forma de acceder a Terabithia era a través de una cuerda (la cual es la que se rompe causando que se golpee la cabeza y se ahogue en el río). Por otro lado, a lo largo de esta historia vimos como Jess dependía de la ayuda de Leslie para explorar su imaginación. Por lo tanto, la cuerda no solo era el acceso a Terabithia, sino también representaba a Leslie, quien era la cuerda que Jess necesitaba para acceder a su lado artístico, así que, cuando Leslie muere, la cuerda también se rompe. Esto trae consigo una lección clave: el dolor es un maestro. La pérdida de una persona querida es uno de los golpes más duros que podemos experimentar en la vida, pero también es una oportunidad para crecer. Jess queda devastado, sintiendo culpa y un vacío inmenso. Sin embargo, a través de ese dolor, aprende que Terabithia sigue existiendo en su interior. La magia que él y Leslie crearon no desaparece con la muerte de ella. Ese reino es un reflejo de algo más profundo: la capacidad de los seres humanos para encontrar esperanza y significado incluso en los momentos más oscuros.

La obra nos recuerda que el sufrimiento, aunque inevitable, no es permanente. Nos invita a mirar el dolor desde una perspectiva diferente: como una oportunidad de transformación. Jess, al final de la película, construye un puente real hacia Terabithia, un símbolo de cómo logra conectar su mundo interior con el exterior. El puente es su forma de honrar la memoria de Leslie, en parte porque juntos construyeron una casa del árbol donde fundaron Terabithia, pero también es un símbolo de su propio crecimiento emocional. Ha cruzado de la infancia a una etapa de madurez, donde comprende que la vida no se trata de evitar el dolor, sino de aprender a vivir con él, y de cómo podemos seguir adelante con lo que hemos aprendido.

La imaginación como una herramienta poderosa

Algo que Un puente hacia Terabithia nos enseña es el poder de la imaginación para transformar nuestra realidad. En un mundo que a menudo se siente gris y limitado, Terabithia es una expresión de libertad mental. No se trata de escapar de la realidad, sino de crear espacios donde podemos ser auténticos, donde podemos expresar nuestras emociones y enfrentarnos a nuestros miedos en un contexto simbólico.

Jess aprende que la imaginación no es solo para los niños, sino una herramienta valiosa para todos. Como adolescentes y adultos, muchas veces olvidamos la capacidad que tenemos para imaginar, para ver más allá de lo que parece fijo o determinado. Hago hincapié sobre el poder de la mente para cambiar nuestra perspectiva, y en Un puente hacia Terabithia, vemos cómo esa capacidad transforma la vida de Jess.

Conclusión

Un puente hacia Terabithia es mucho más que una historia sobre dos niños y un reino imaginario. Es una reflexión profunda sobre el dolor, la pérdida y el crecimiento personal. Nos enseña que la vida está llena de desafíos, pero también de oportunidades para encontrar significado en medio de la adversidad. La imaginación, el amor y las conexiones humanas son herramientas poderosas que nos permiten navegar por el dolor y la incertidumbre.
Al igual que Jess construye ese puente físico, todos estamos constantemente construyendo puentes dentro de nosotros, hacia nuevas versiones de nosotros mismos, a través de nuestras experiencias y nuestras emociones.


Texto e ilustración por ÓSCAR LÓPEZ, 2ºA BACH

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