Una de las señas de identidad de nuestro colegio es su fachada, con nueve estrechas vidrieras verticales dispuestas sobre la puerta principal.

Desde abajo uno apenas distingue el colorido y las formas de los cristales de las vidrieras, entre otras cosas porque las vidrieras están pensadas para ser disfrutadas desde dentro de los edificios. Basta con entrar por esa puerta principal para comprender que la habitación que iluminan esos colores está situada encima del recibidor. Se trata de la capilla de la antigua iglesia, que aún sigue en uso para actividades de carácter pastoral.

Los alumnos de Bachillerato pueden disfrutar a diario de la luz filtrada por otras vidrieras, estas más grandes, que hay en cada una de sus aulas. Las aulas de Bachillerato son el resultado de una importante reforma que se realizó para cumplir con los requisitos que imponían las sucesivas leyes educativas. Como podemos ver en la siguiente imagen, se aprovechó la parte más alta de la nave central de la antigua iglesia para crear en ella las cuatro aulas que hoy conocemos. La parte inferior corresponde a nuestro actual salón de actos. Es importante destacar que cuando se hizo esta reforma, se tuvo el acierto de respetar este importante patrimonio artístico que todavía hoy podemos disfrutar.

En una de estas vidrieras de las clases de Bachillerato, se puede leer: «Raventós 66». Esta inscripción nos llevó a indagar por el artífice de estas obras de arte.

Raventós es un estudio artísitico especializado en vidrieras y localizado en una localidad de Gerona. Pertenecen a una tradición de artesanos que se remonta a 1888. Entre sus obras más destacadas se encuentra otra vidriera instalada en la iglesia del Esperit Sant, en la barcelonesa Travessera de Gràçia. Curiosamente, cuando escribimos estas líneas los periódicos se están haciendo eco de una protesta vecinal para evitar la demolición de la iglesia. En el solar que hoy ocupa esta, la Universidad Blanquerna quiere levantar la Facultad de Ciencias de la Salud.

Además de al arte sacro, Raventós también se dedicó a obras civiles, y hemos podido encontrar en internet una curiosa noticia al respecto. En el cercano Parque Conde de Orgaz, se localiza un chalet, llamado Casa Gárate, que se caracteriza por conservar «casi todos los elementos orginales de la época en que fue construida, trasportándonos nada más entrar al universo de los años 60». En la escalera principal existe una vidriera con la misma firma: Raventós.

Sin embargo, no hacía falta recopilar tanta información acerca de este estudio de arte catalán para darnos cuenta de que el colegio se edificó, allá por comienzos de los años 60 del pasado siglo, con un cuidado especial, y también con muy buen gusto, dicho sea de paso. El jardín de la entrada con la fachada al fondo es, como decíamos al comienzo, la cara de nuestro colegio. Una cara hermosa y armónica, primorosamente conservada, que nos mira a través de las vidrieras de Raventós.
Texto por Revista Copos





Deja un comentario