La historia del ser humano siempre ha sido un tópico de gran interés para la ciencia, descubriendo en cada yacimiento fósiles de especies nuevas que nos han acercado un poco más hacia nuestros orígenes. Homínido tras homínido, hemos logrado reconstruir gran parte de nuestro árbol filogenético, del que sobresalen nombres como el de la especie Neandertal, Sapiens o nuestra querida Australopithecus Afarensis, Lucy, la que una vez fue considerada como “la abuela de la humanidad”. Con cada descubrimiento se vuelve cada vez más compleja nuestra historia, y es por eso por lo que intentaremos desmontarla pieza a pieza para entenderla desde el principio.
Por aquello de ir a lo más conocido, comenzaremos por el final; los Homo Sapiens y Homo Neanderthalensis, también conocidos como cromañones y neandertales. Aun solo introduciendo estos dos, hemos de tener en cuenta que durante esta época, también convivieron con los menos reconocidos Homo Denisoviensis (hombre de Denisova). Neandertales y cromañones coexistieron hace aproximadamente desde hace unos 200.000 años hasta hace unos 4.000 años, fecha en la que los últimos neandertales fueron borrados del mapa, asegurando su eterna extinción.

Mucho se ha especulado sobre esta coexistencia, pero para desmentir el primer mito, hemos de anunciar que tanto Sapiens como Neanderthalensis, según las últimas investigaciones genéticas, no eran de especies diferentes; al contrario: actualmente los europeos compartimos un 2% ADN neandertal. Ciertamente, esta especie como raza pura se extinguió, pero nuestra especie actual no es la raza pura de Sapiens y nada más lejos de la realidad, pues no somos más que hibridaciones entre las distintas razas que habitaban en aquel entonces.
Lo que sí se sabe, es que estos dos grupos, coinciden en la línea evolutiva con el Homo Antecessor, descubierto en Atapuerca, Burgos. Por la separación de esta especie en H. Rodhesiensis (de la que descendería H. Sapiens) y H. Heidelbergensis (de la que más tarde descendería H. Neanderthalensis), se sabe que estas dos no perdieron la habilidad de reproducirse entre ellos. Ese descubrimiento fue clave para entender el porqué de su extinción, pero ¿por qué exactamente se considera tan importante que estos dos se pudieran aparear?
El concepto de especie se podría definir como aquel grupo de individuos que se puede reproducir entre sí pero no con otros de especies diferentes. Es por este motivo por el que restos encontrados en Lapedo, Portugal, de un niño cuyo ADN demostraba tener un antecesor neandertal, desmanteló gran parte de lo que se creía saber. Según Darwin, las especies son descendientes de otras diferentes, con las cuales se comparten características genéticas que entrelazan unas con otras, pudiendo considerarse así un posible ancestro común entre ellas, que es claramente lo que sucede entre estas especies y el H. Antecessor. Esta idea, puede ser corroborada por las palabras de Juan Luis Arsuaga, para la revista National Geographic, en su artículo La nación neandertal:
Actualmente, sabemos que muchos seres humanos llevan —o llevamos— un pequeño porcentaje de genes neandertales en las células. Por lo tanto, hace 40.000 a 45.000 años, vinieron al mundo niños mestizos…
La historia de la hominización es, sin duda, un puzle aún sin resolver, y un artículo, por muy resumido que esté, nunca podrá tener la suficiente extensión como para explicarla. Hoy hemos tratado resumidamente a los neandertales y sapiens, pero si te pica la curiosidad, por aquí debajo te dejamos el enlace a este artículo de National Geographic para que puedas curiosear un poquito más. En el siguiente artículo hablaremos un poco más de sus antiguas sociedades, organización, e incluso cómo hacían sus propias armas. ¿Sabéis cómo se hacía un bifaz?
Texto y fotografía por ESPERANZA PÉREZ (4ºD)





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